De los creadores de “No tengo amigos en mi pueblo” llega: “Gente extraña que no sabe hacer amigos”. Y no, esa gente extraña no soy yo.
Todo empezó una soleada mañana de agosto. Día 22, para ser exactos. Una chiquilla muy feliz (Aunque, todo hay que decirlo, con un dolor de muelas matador) pasaba el rato en el mar de L’Aveyron, que de mar tiene lo mismo que el de Caspe. El caso es que estaba ella con cuatro amigos (Sí, cuatro, admirad mi poder social. Nada que ver que sean dos y dos hermanos y primos entre ellos) saltando al agua, en bomba, como toda la vida, desde una plataforma y una chiquilla un poco alejada hacía saltos chupichachiguays de piruetas. Hubo una vez que se le cruzaron los cables a la chiquilla y le dio por hablarnos. Esta fue la conversación:
- ¿Sabéis hacer la doble rueda con salto lateral?
- Ehm… no.
- ¿El pingüino?
- Ehm… no.
- Y… entonces ¿Qué sabéis hacer?
- Ehm… ¿Nada?
- ¿Nada? Pero ¿Cuántos años tenéis?
- 17
- Ah… vaya.
Muy fan de la forma de hacer amigos de esa chica, pero más de la forma de empezar conversación. Creo que a partir de ahora la cogeré y a la mierda con los protocolos de saludos.
Pero tranquilos, pequeños nuevos amantes de la chica que, por cierto, se llama, muy adecuadamente, Océane; sus peripecias no acababan ahí. Resulta que luego pretendía enseñarnos todo eso ¿Perdón? Yo, que me sé tirar de cabeza y da gracias. Pues tonta de mí al final me convenció de hacer el pingüino, que es tirarse de cabeza con las manos en la espalda, lo cual veo muy estúpido, pues no puedes usarlo más que donde cubre una barbaridad. Y aún pretendía que me tirase de pingüino de lado (Lo cual he auto-denominado, la foca) insistiendo una y otra vez. Pretendía convencerme diciendo que al principio, cuando no sabes, hace bastante daño. La última cosa con la que nos deleitó fue con un “¿Te cuesta nadar?” (T’as du mal a nager?) a mi amiga tras una carrera que hicimos de relevos.
Pero la pingüino no fue el único ser extraño ante el que tuvimos que enfrentarnos. Por la tarde, cuando volvimos a la plataforma, dos chavales más mayores tirándose con volteretas empezaron a reírse de nosotros. Lo hacían a broma, pero se reían de nosotros. Y soltaban frases que no termino de entender, como “Una chica en el agua, qué raro”. Y a mi pobre amiga, que parece que le tocó su día de suerte ayer, le dijeron cuando iba a subir “¿Te cuesta subir?” (T’as du mal a monter?). Pero como nos empezamos a reír ahí mismo no osaron decir más estupideces.
Y hasta ahí mis peripecias por el lago de Pareloup.
JAJAJAJAJAJAJ Qué majos, no? Qué bueno, por favor.
ReplyDeleteVoy a usar la táctica del pingüino para hacer amigos y seguro que triunfo.
Ayyyyy! Me meo, literalmente, te lo juro, me he partido el culo leyéndolo. Pero no te preocupes, que no me reía de ti :)))
ReplyDeleteMe quedo con la frase para hacer amigos, nunca se sabe cuando la puedes necesitar y de fijo que funciona sí o sí.
Y hablando un poco de todo, he tenido que usar una identidad falsa en el correo electrónico para que cuando se lo doy a profes/otro tipo de señores serios no descubran mi verdadera identidad, ya que supondría un verdadero shock para ellos... Y más vale que sigan viviendo en la ignorancia y sin saber quién soy en realidad. Y lo del dominio del powerpoint yo creo que se veía venir de lejos, tsssss! Todo el día de ayer estuve haciendo lo de los gatetes, sin descanso, non stop, pero yo creo que mereció la pena...
Luuuv