Thursday, November 29, 2012

Momentos lof

Una de las fotografías que más me gustan de Robert Doisneau es esta:
 Y siempre me recuerda a la escena de la película "An education" en la que David le pide a Jenny (Nombres originales donde los haya) llevarla a casa para que no se moje su violonchelo. O quizá la escena me recuerda a la foto; supongo que las dos cosas.

Friday, November 23, 2012

Sí al arte

Es bonito ver como unos compañeros se juntan y sacan todo su potencial para protestar. Es bonito, pero a la vez es muy triste verlos mientras piensas que, posiblemente, estos sean los últimos que puedan estudiar un bachillerato de artes escénicas. 

Estudio 2º de bachiller, y estos dos años he podido optar por estudiar en el campo que de verdad me gusta, viviendo el principio de un sueño. Cuando pienso en toda la gente que no va a poder hacer como yo, que no va a poder estudiar lo que de verdad le gusta porque sea arte, me entran ganas de llorar. Y aún me entran más ganas cuando veo que la gente de mi alrededor no es capaz de mover un dedo por protestar. Gente de ciencias, humanidades, sociales o cualquier otra cosa vista como “útil” que apenas se preocupa por ello porque no le parece “tan grave”, o porque, simplemente, no se molestan en parar a pensar en ello. 
Pero más triste aún es la gente más próxima a mi entorno, aquella que estudia artes como yo, que aún pudiendo entender exactamente cómo se sentirían, se quedan quietos y callados, creyendo que a ellos no les afecta en realidad; porque no son capaces de mirar más allá de su burbuja. Y el verdadero problema es que SÍ les afecta. No sólo quieren quitar el bachillerato de artes escénicas, sino también quieren privatizar el de artes plásticas, pero siguen pensando que, como a ellos ya no les toca, no es su problema. No les importa lo más mínimo que las próximas generaciones se queden sin estudiar lo que les gusta porque no pueden permitirse pagar un bachillerato privado o porque, simplemente, no exista. Ni siquiera se dan cuenta de que, cuanto más permitamos, más nos manejarán y más nos quitarán.

Poco a poco desprestigian el arte y la cultura, les quitan importancia para dársela a otras cosas como el deporte de masas, porque es lo que da dinero. Poco a poco hacen que las personas se interesen menos por la música, el teatro, la danza, la literatura o las artes plásticas y se pasen horas hablando y viendo un partido de fútbol. Poco a poco nos convierten en muñecos y nosotros nos estamos dejando. Como dice mi profesora de historia del arte, tenemos un presidente que no se interesa por el arte y que, probablemente, lo único que lea sea la prensa deportiva y es por ello por lo que nos está quitando lo que para él es menos importante: el arte y la cultura. Los desprestigia y con ello nos lleva atrás en el tiempo.

Puede que esté equivocada, ya que con esa actitud que veo que tiene todo mi alrededor de egoísmo, es con la que realmente se triunfa en la vida, o esa es la impresión que me da. Quizá seamos unos locos los únicos cinco de la escuela de artes plásticas que fuimos a manifestarnos por la eliminación del bachillerato de artes escénicas y la privatización de nuestro propio bachillerato; quizá tienen razón los que se quedaron en casa, llamándonos egoístas por intentar hacérselo ver desde nuestro punto de vista. Quizá, pero yo no me rindo, por muchas ganas de llorar que toda la situación me esté dando. Yo no me rindo ni con todas las ganas de llorar del mundo.

Monday, November 12, 2012

El invierno ya llegó, ya llegó, ya llegó.

A la gran mayoría de gente no le gusta en invierno. Y no les gusta porque piensan en una época en la que apenas puedes salir de casa porque hace tanto frío que se te congela hasta el hueso del dedo meñique del pie, que se hace de noche casi cuando aún estás comiendo y sacar la mano del bolsillo o del guante es un sacrificio casi casi tan grande como salir de la bañera tras ducharte con agua calentita. 

Sin embargo, para mí el invierno es una época preciosa. Vale, no podría decir que mi favorita porque las vacaciones de verano tienen demasiado peso, pero aún así el invierno es una estación que me encanta. Obviamente tiene sus cosas malas, como todo, pero para mí el invierno es, sobre todo, la época de las narices rojitas, de ver películas con una manta y de sentir esa sensación tan reconfortante cuando te metes dentro del edredón. También es cuando ves a niños muy pequeñitos embutidos en abrigos tres veces más gordos que ellos y te recuerdan a pequeñas bolas con patas correteando. No hay que olvidar que es la época de las manoplas (Sí, qué pasa, a mí me hacen muchísima gracia las manoplas, y la palabra manopla aún me hace más gracia), del olor a gofre, de escribir mensajes en los cristales empañados y de quedarte abrazado a las personas que quieres pero que cuando hace calor no te acuerdas de abrazar. 
Y, sobre todo, es la época de la Navidad y de la celebración del nacimiento del niño Jesús… JAJAJAJAJAJAJA no, la Navidad no me gusta. Bueno, sólo los turrones, polvorones, mazapanes… vamos, la comida. Lo demás os lo dejo todo a vosotros, especialmente las lucecitas, que os las podéis comer para nochevieja.

PD: Amo esas entradas que empiezo muy bonito y termino diciendo estupideces.
PD2: El título me ha salido del alma ¿Eh? No es ninguna canción de pachangueo rancio a la que he cambiado la palabra "verano" por "invierno".

Tuesday, November 6, 2012

S

Totalmente dependiente de las relaciones idealizadas y del amor platónico; de la nieve y del café a media mañana. Pájaros volando hacia su cuello, o un vaso de zumo de pomelo precipitándose al suelo. No habría otro modo de describirle.