Friday, November 23, 2012

Sí al arte

Es bonito ver como unos compañeros se juntan y sacan todo su potencial para protestar. Es bonito, pero a la vez es muy triste verlos mientras piensas que, posiblemente, estos sean los últimos que puedan estudiar un bachillerato de artes escénicas. 

Estudio 2º de bachiller, y estos dos años he podido optar por estudiar en el campo que de verdad me gusta, viviendo el principio de un sueño. Cuando pienso en toda la gente que no va a poder hacer como yo, que no va a poder estudiar lo que de verdad le gusta porque sea arte, me entran ganas de llorar. Y aún me entran más ganas cuando veo que la gente de mi alrededor no es capaz de mover un dedo por protestar. Gente de ciencias, humanidades, sociales o cualquier otra cosa vista como “útil” que apenas se preocupa por ello porque no le parece “tan grave”, o porque, simplemente, no se molestan en parar a pensar en ello. 
Pero más triste aún es la gente más próxima a mi entorno, aquella que estudia artes como yo, que aún pudiendo entender exactamente cómo se sentirían, se quedan quietos y callados, creyendo que a ellos no les afecta en realidad; porque no son capaces de mirar más allá de su burbuja. Y el verdadero problema es que SÍ les afecta. No sólo quieren quitar el bachillerato de artes escénicas, sino también quieren privatizar el de artes plásticas, pero siguen pensando que, como a ellos ya no les toca, no es su problema. No les importa lo más mínimo que las próximas generaciones se queden sin estudiar lo que les gusta porque no pueden permitirse pagar un bachillerato privado o porque, simplemente, no exista. Ni siquiera se dan cuenta de que, cuanto más permitamos, más nos manejarán y más nos quitarán.

Poco a poco desprestigian el arte y la cultura, les quitan importancia para dársela a otras cosas como el deporte de masas, porque es lo que da dinero. Poco a poco hacen que las personas se interesen menos por la música, el teatro, la danza, la literatura o las artes plásticas y se pasen horas hablando y viendo un partido de fútbol. Poco a poco nos convierten en muñecos y nosotros nos estamos dejando. Como dice mi profesora de historia del arte, tenemos un presidente que no se interesa por el arte y que, probablemente, lo único que lea sea la prensa deportiva y es por ello por lo que nos está quitando lo que para él es menos importante: el arte y la cultura. Los desprestigia y con ello nos lleva atrás en el tiempo.

Puede que esté equivocada, ya que con esa actitud que veo que tiene todo mi alrededor de egoísmo, es con la que realmente se triunfa en la vida, o esa es la impresión que me da. Quizá seamos unos locos los únicos cinco de la escuela de artes plásticas que fuimos a manifestarnos por la eliminación del bachillerato de artes escénicas y la privatización de nuestro propio bachillerato; quizá tienen razón los que se quedaron en casa, llamándonos egoístas por intentar hacérselo ver desde nuestro punto de vista. Quizá, pero yo no me rindo, por muchas ganas de llorar que toda la situación me esté dando. Yo no me rindo ni con todas las ganas de llorar del mundo.

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