Thursday, October 11, 2012

Tuesday, September 25, 2012

Para después subir por la escalera de bajar.


34 facts about me

1. Me encantan las casualidades, el olor a café y el olor de mi trastero, la lluvia, los ciervos, el surrealismo, la fotografía, el cine, los libros, dibujar, leer, el frío, las pavías, el regaliz, la música, cine y demás de los años 80, nadar a espalda en una piscina al aire libre, el frío en los pies, que alguien se acuerde de mí y guarde la anilla de su lata, ver Friends después de comer, una sonrisa tímida de un niño, recibir una carta y los aviones de papel.
2. Soy detallista
3. Le cojo cariño a todo y a todos, pero me cuesta mucho confiar.
4. Indecisa pero paciente.
5. Siempre intento que los demás estén bien pero nunca cuento mis propios problemas.
6. Soy incapaz de hablar de mis sentimientos, pero no de escribirlos y por eso empecé a escribir (Chorradas).
7. No me enfado con nadie, pero hay muchas cosas que me hierven la sangre.
8. Me gusta ver la sangre, por curiosidad, pero sufro con el dolor ajeno más que con el mío.
9. Pelín meteoropática por contagio.
10. Me paso horas en el mar pero me aburre tomar el sol. Además, me pongo naranja en vez de morena.
11. Mi canción favorita es  Strawberry Fields Forever.
12. Odio el calor, que me miren por encima del hombro, que me subestimen, el pesimismo, las tardes de domingo, la Navidad y la canción “Que llueva, que llueva”.
13. Tengo alergia veraniega y no primaveral.
14. Mi libro favorito siempre ha sido El Principito.
15. Sólo me he caído una vez en mi vida de la cama, y era una litera.
16. Admiro a la gente que, pasen los años que pasen, siguen poniendo empeño en su trabajo.
17. También odio el parchís, pero como quiero mucho a mi abuela, que está obsesionada con ese juego, me veo obligada a jugar de vez en cuando.
18. Soy tímida, aunque cuando cojo confianza hablo por los codos.
19. Podría decir que hay 3 personas que han influenciado mucho en mi vida, a parte de mi familia, pero ya no me hablo con ninguna de ellas.
20. Hablo demasiado y muy rápido.
21. Nunca he tenido un gran sueño, pero sí muchos pequeños.
22. Rematadamente torpe.
23. Nunca supe hacer ni la voltereta lateral ni el pino.
24. El único deporte del mundo que puedo llegar a disfrutar es la natación.
25. No tengo ni mejor amigo, ni mejor amiga.
26. Todos mis cumpleaños lloro por una cosa u otra, pero es que soy de lágrima fácil y lloro casi todos los días.
27. Me encanta preparar cumpleaños y regalos.
28. Soy demasiado perfeccionista.
29. Nunca he visto Bambi.
30. Colecciono las cosas más estúpidas del mundo como anillas de latas, etiquetas de ropa, tickets de compra y de metro (O tren)…
31. Cuando sea mayor tendré un gato llamado Punto y viviré algún tiempo en París.
32. El viaje obligado de mi vida es a Laponia.
33. Sería feliz viajando toda mi vida.
34. El peor sentimiento del mundo es echar de menos.

PD: me faltan cosas, pero es que una se pone y no cae en todas.

Thursday, September 20, 2012

Mis calcetines grises.

Os voy a contar, amigos y amigas, la historia de mis calcetines grises. O de mi estupidez, todo sirve.

No recuerdo cuándo los compré, pero lo hice; porque los calcetines grises no crecen en los armarios como las pavias y gnomos.
Durante un tiempo los llevé como cualquier persona normal, o eso creo. Yo era feliz, tenía unos calcetines grises que quedaban como el culo con cualquier zapatilla pero ¿Y qué? Cosas peores he llegado a llevar.

Los calcetines se iban haciendo viejos y un día, cuando me los puse, vi que su pequeño tomate se había convertido en un señor agujero. Me los quité y los eché al montón de a ropa sucia para que, cuando la llevase a lavar, tirarlos a la basura. Claro, que soy una chica un poquito despistada y olvidadiza y los eché a lavar. Luego los tendí, doblé y recogí como cualquier otro par de calcetines, porque claro, el hecho de no tener más calcetines grises no me hizo darme cuenta de que no debían estar ahí.
Días más tarde, abrí el cajón, saqué los calcetines y me los puse. Al ponérmelos me di cuenta de mi error y los volví a echar a la ropa sucia para tirarlos. Y aquí comienza un círculo vicioso que lleva en marcha casi un año.
Sigo sin tener más calcetines grises pero aún no los reconozco mientras tiendo. Sigo sin tirarlos directamente a la basura y sin acordarme de que están con la ropa sucia. Y el agujero cada vez es más grande en cada calcetín, casi parecen calentadores.

Lo peor es que me los he traído a Polonia y me da vergüenza tirarlos a la basura aquí, así que volverán con la ropa sucia. Algún día los tiraré, tengo esperanza.

Pd: Está escrito desde el móvil, disculpen los fallos y, señorita pagueti, disculpe que sea sin justificar, bloggermóvil no deja.

Pd2: Me encanta escribir cosas tan profundas.