Y ya me toca decir adiós a estos dos gran años que hubiera querido que durasen para siempre. Y parece que hayan pasado muchos más años desde aquel día que entré, emocionada y con muchísimas ganas de empezar el curso y, sin embargo, tampoco siento que haya cambiado tanto.
Ahora a empezar de nuevo en un sitio desconocido, esta vez no conoceré a absolutamente nadie. Además tengo una hora de trayecto (La buena noticia es que ya tengo tiempo para leer cada día). Pero a mí me da igual, incluso aunque me haya recibido una señora muy antipática que me ha echado un sermón sobre que el bachillerato de artes no es el idóneo para mi grado aunque esté de moda mientras me miraba pensando (Porque sí, sé qué pensaba tss) que se me iban a comer ahí dentro. PUES SE EQUIVOCA SEÑORA ANTIPÁTICA. Yo voy a ir al año que viene, me voy a mezclar con esa fauna salvaje de raritos y voy a soportar mis dos horas diarias de viaje. No voy a llorar aplastándome contra el cristal cada mañana cuando pase junto a la escuela, lo prometo.
Vale, igual me estoy pasando de melodramática pero es que, tras lo que he visto hoy, hace falta mucha vocación para meterse ahí dentro.
Pues claro que sí, pichonix. El melodrama da sentido a la vida, y si alguna señora antipática te dice lo contrario alguna vez, tú no le hagas caso y melodramatiza aún más.
ReplyDeleteY ya verás como el año que viene la fauna de raritos se disipa y ni echas de menitos la escuela ni ná.