Wednesday, April 18, 2012

Muy CIERVO.

Como todos saben yo quiero mucho a mi gran pagueti. Y como ese todos, en el blog, la engloba solo a ella, está clarísimo que es bien sabido.
Resulta que esta mujer tiene que leer un cuento en clase y para que sea la más original y más guay de clase he decidido escribir el cuento. Sobre unicornios, como no, para que aún sea más chachiguay. Lo sé, pienso en todo.
E aquí mi futuro best seller:

-Levantó su pata oscura e intentó avanzar un poquito más en aquel reducido espacio, dejándose arrastrar lentamente. Los copos de nieve cálida caían sobre su lomo y sus ojos se cerraban de vez en cuando intentando disfrutar de aquel paisaje que su imaginación creaba para él, alejándolo de su realidad. Es duro ser gato, ser pequeño y estar solo y aislado en un paisaje eternamente nevado. Es duro raspar el cristal con las uñas día tras día deseando estar al otro lado, donde podría estirar bien las patas por sitios desconocidos y no sabría qué le esperaba al día siguiente. 
Le gustaba soñar. Era, sin duda, lo que le hacía sonreír al despertar, y lo que le mantenía sonriente al acostarse. Solía soñar que rompía el cristal y salía corriendo a un bosque verde primaveral, con más gatos y sin nieve.

Pero un día, mientras está tumbado cómodamente en la capa blanca, un pequeño movimiento, distinto al que sentía cuando estaba a punto de nevar, le despertó. Notó un vacío en el estómago y al abrir los ojos vio cómo se precipitaba a la madera. Miles de trocitos de crital volaron y se esparcieron por aquel suelo, dejándolo al fin, libre.
El pequeño gato estaba siendo testigo de su sueño haciéndose realidad pero, en lugar de correr hacia un prado como en el sueño, corrió a esconderse tras uno de los cristales. Ahora que veía un gran abismo de libertad y podía disfrutar de la vida y del mundo real, tenía miedo, mucho miedo. ¿Qué hará sin su cielo curvado? ¿Y sin su nieve?
Lentamente se fue alejando de su antigua jaula y recorrió, aún con cierto temor, la sala en la que se encontraba. Rodeado de muebles enormes, se sentía observado por miles de muñecos. Al fondo, muy lejos, divisó una ventanita abierta en una casa más similar a su tamaño. Entró rápido y en seguida se sintió reconfortado.
Ya no sentía más miedo; había encontrado su nuevo hogar con una preciosa decoración victoriana.-

PD: En realidad lo escribí hace tres años pero he tenido que retocar prácticamente todo. No es precioso, pero le tengo cariño al texto.

1 comment:

  1. Alaaaaaaa! Me encanta muy mucho :):):) Es muy adorable/entrañable/achuchablee Seguro que voy a triunfar jjj

    muaaaaakk y un millon de grassias^^

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